Viernes , 28 abril 2017

Turismo Religioso

Las iglesias y capillas abundan en la Provincia de Córdoba, y cada una con su encanto y su historia contribuyen a enriquecer el patrimonio cultural de la región.En las ciudades y parajes rurales y serranos, muchos tempos religiosos fueron fundados en la época de la colonización española y las posteriores corrientes inmigratorias del siglo XIX, y son destino preferencial para los turistas que visitan Córdoba.

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De Córdoba al mundo

Cada año, los días de Semana Santa son propicios para que los templos religiosos se preparen para recibir a más visitantes, y planifiquen actividades especiales propias de la celebración litúrgica.

Por eso, la propuesta “De Córdoba al mundo” ofrece en esos días de recogimiento y reflexión una serie de visitas guiadas ideales para conocer el patrimonio religioso de la Provincia.

El paseo se focaliza en la relevancia de la obra de los jesuitas en Córdoba y la construcción de la iglesia mayor de la Compañía de Jesús, el templo más antiguo del país y en el legado de la Orden. El Padre de la Compañía de Jesús nació en el País Vasco, España, y en Semana Santa se lo recuerda especialmente por el legado que los jesuitas dejaron en Córdoba.”El Hombre de Asís”
El hermoso templo ha sido recientemente restaurado, y es parte de la obra de los sacerdotes franciscanos en Córdoba.

Ellos llegaron desde Italia representando el mensaje de San Francisco de Asís, y fueron quienes levantaron el primer templo, brindaron la primera misa y las primera enseñanza del idioma castellano a los nativos.
Este recorrido tiene como protagonista a la Basílica de Santo Domingo, morada de Santos que nacieron en América.

Además, la patrona de Córdoba, la Virgen del Rosario del Milagro, comparte su templo con otros Santos nacidos en el continente americano.

Este paseo destaca a la Iglesia de María Auxiliadora de los padres Salesianos y el recientemente beatificado Ceferino Namuncurá.

Visitar la Catedral de San Jorge implica abrir el espíritu a otras modalidades y costumbres litúrgicas, y permite conocer el rito católico Bizantino.

Córdoba desde las Campanas

En otras épocas, los campanarios de las iglesias cumplían la importante función de llamar a los fieles a las celebraciones litúrgicas. Así, los campanarios o “torres – campanarios” distinguían a los templos, y el tañido de las campanas era una tarea que desempeñaba el “campanero”.

Las campanas del siglo XIX, colocadas en la última etapa de su construcción, todavía tañen en las torres de la Catedral de la ciudad capital de Córdoba. Los cordobeses, incluso, les han dado los graciosos apodos de la gorda, la chica, la alta y la grande.

En este campanario puede apreciarse una agradable vista de la ciudad de Córdoba, y además desde la altura, permite conocer las diferentes etapas en que el templo fue construido.

Desde este campanario pueden apreciarse las sierras chicas en la lejanía. Se trata de un templo de diseño moderno, y que ofrece una vista panorámica del costado oeste de la Ciudad.

Córdoba religiosa

N° 1 “De los Monasterios”
Monasterio de Santa Catalina de Siena
El monasterio data del 15 de julio de 1625, cuando fue canónicamente erigido por Bula del Papa Urbano VIII. A partir de allí, la vida de las monjas se rigió de acuerdo con el carisma de Santo Domingo de Guzmán.

Monasterio de las Hermanas Carmelitas Descalzas de San José
Una parte del edificio se destinó a albergar un museo, a partir de 1970. Desde entonces, algunas celdas de clausura del antiguo Monasterio alojan el Museo de Arte religioso Juan de Tejeda, integrado por obras que provienen, sobre todo, del tesoro de la Catedral; pero también de préstamos de diferentes comunidades religiosas y donaciones de particulares. En el Museo, los visitantes pueden apreciar la colección de objetos de arte y pinturas de carácter religioso de los siglos XVII a XIX.

Nº 2: “De las Basílicas”
Basílica Nuestra Señora de la Merced
Es Basílica de la Ciudad desde 1926.

Basílica de Santo Domingo de Guzmán
En el templo se venera a la Virgen del Rosario del Milagro, cuya estatua cuenta con una corona de oro macizo decorada con piedras preciosas que fueron donadas por damas de Córdoba décadas atrás. La Virgen del Rosario del Milagro es la patrona de la Arquidiócesis.

Nº 3: “De los Jesuitas”
Iglesia de la Compañía de Jesús
El terreno donde se levantó la iglesia fue donado por Manuel de Cabrera, nieto del fundador de la ciudad, y la construcción se realizó entre 1640 y 1672. La iglesia integra el grupo de edificios que conforman la Manzana Jesuítica, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por Unesco en el año 2000.

Capilla Doméstica
Fue construida antes del templo Mayor, entre 1643 y 1645.

Circuito Nº 4: “De los Franciscanos”
Iglesia San Francisco
Los sacerdotes franciscanos, provenientes de Italia, fueron la primera orden religiosa que se estableció en la Ciudad de Córdoba. La Iglesia cuenta con el archivo más rico y antiguo y mobiliario del siglo XVI.

Iglesia del sagrado corazón de los padres capuchinos
Los sacerdotes capuchinos se consideran la más espiritual de las tres ramas autóctonas de la Primera Orden Franciscana, y respetan una especial regla disciplinaria cuyo fin es lograr una mayor perfección evangélica. La Iglesia, con influencias góticas, es una de las más imponentes y majestuosas de la ciudad de Córdoba.

La Manzana Jesuítica

Allá por 1599, el Cabildo de la Ciudad de Córdoba cedió a los jesuitas recién llegados una pequeña ermita existente desde 1589. Sin embargo, en 1608 comenzó a edificarse la actual Manzana Jesuítica, porque el espacio disponible no era suficiente para alojar a religiosos, estudiantes y fieles. La Manzana está ubicada en el área central de la ciudad de Córdoba, en la manzana comprendida por la Av. Vélez Sársfield y las calles Duarte Quirós, Obispo Trejo y Caseros.

Actualmente, la Manzana jesuítica incluye la Iglesia de la Compañía, la Capilla Doméstica y la Residencia de los padres; el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba (antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús) y sus dependencias administrativas, Claustro, Salón de Grados, Biblioteca Mayor y el Colegio Nacional de Monserrat.

La construcción de esos edificios demandó varios años, y se realizó por etapas. El Colegio Máximo fue levantado en 1610, la Universidad en 1622, y el Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat fue fundado en 1687 (aunque su actual emplazamiento data de 1782, tras la expulsión de la Compañía de Jesús).
En tanto, la Iglesia y la Capilla Doméstica fueron construidas entre 1644 y 1671, y el Noviciado hacia 1710. Cuando se produjo la expulsión de los jesuitas en 1767, la manzana fue asignada a los sacerdotes franciscanos, para en 1853 regresar a manos de la Compañía. Un año después, en 1854, se nacionalizaron la Universidad y el Colegio Monserrat.

Los detalles arquitectónicos de las construcciones son notables, y se conservan hasta el día de hoy. De la Iglesia de la Compañía se destacan sus dos campanarios y su decoración interior, de la cual se destaca el retablo de estilo barroco latinoamericano del siglo XVII.

Con respecto a la Universidad y el Colegio de Monserrat, son edificios construidos alrededor de patios con claustros abovedados, y en la Biblioteca Mayor se conservan varios libros que pertenecieron a la antigua Biblioteca Jesuítica, con incunables recopilados entre los siglos XVI y XVIII.

Estancia Caroya

Se trata del primer establecimiento rural fundado por la Compañía de Jesús, que en 1616 construyó la casona y sus dependencias. Actualmente, la Estancia es Monumento Histórico Nacional y Provincial, y se sitúa en el sector Oeste de la ciudad de Colonia Caroya, a 44 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba por ruta nacional 9.

Para construirla se utilizaron materiales locales como adobe, vigas, piedra de cantería y ladrillos de la zona, además de aberturas de algarrobo y tejas de hierro forjado en el lugar.

La Estancia de Caroya comprende la Residencia, organizada alrededor de un claustro central; la Capilla de piedra, el perchel y el tajamar, además de restos del molino y de las acequias y las áreas dedicadas a quinta. La casona se levantó en torno a un gran patio, y las dependencias tenían el fin de alojar a los alumnos del Colegio Convictorio de Monserrat. Por las diferentes etapas de su construcción, la residencia tiene rasgos arquitectónicos propios de los siglos XVII, XVIII y XIX.

A través de las décadas, la Estancia fue cambiando de manos y de objetivos de uso. En 1661 fue comprada por el presbítero Ignacio Duarte Quirós (fundador del Colegio Convictorio de Monserrat), quien decidió donarla para que la casa sirviera de residencia de vacaciones para sus internos. Años más tarde, entre 1814 y 1816, el Ejército del Norte que peleaba en las guerras de independencia nacional se proveyó de armas fabricadas allí. En 1854 pasó a manos del Gobierno nacional, y en 1876 el entonces Presidente Avellaneda dispuso que allí funcionara una colonia de inmigrantes llegados desde la región del Friuli, Italia. Dos años después, grupos provenientes de Europa se instalaron en la Estancia y comenzaron a forjar la fisonomía y la tradición italiana de Colonia Caroya.

Estancia Jesús María

La Estancia Jesús María, el segundo establecimiento productivo levantado por los jesuitas, tuvo en la producción vitivinícola a su característica más importante. Incluso, logró un gran desarrollo y calidad que se han prolongado hasta el día de hoy, con cultivos que generan bebidas con gran aceptación en el mercado.

Se encuentra al Noroeste de la ciudad de Jesús María, a 48 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba por ruta nacional 9.

La Estancia se construyó a partir de 1618, e incluye la residencia, la Iglesia y la bodega, además de restos de antiguos molinos, perchel y tajamar.

Constituye un ejemplo de la arquitectura jesuítica, y se destaca la construcción de sus arcos superpuestos. Como en otros edificios de la Compañía de Jesús, se levantó alrededor de un patio central, el cual se cerró en dos costados por un claustro de dos niveles.

En la iglesia se destaca su ornamentada cúpula central y su exterior sobrio.

Estancia Santa Catalina

La Estancia Santa Catalina es la más grande de todas las que fueron creadas por la Compañía de Jesús en la Provincia de Córdoba. Construida a partir de 1622, fue un gran centro de producción agropecuaria con dos molinos y alojaba miles de cabezas de ganado vacuno, ovino y mular. Además, allí se realizaban trabajos textiles, de carpintería y de herrería, entre otros. Cabe destacar que la Estancia se abastecía de agua de alimentación subterránea, proveniente de las sierras de Ongamira, a varios kilómetros de distancia.

Se encuentra a 20 kilómetros al noroeste de la ciudad de Jesús María, a 70 kilómetros de la ciudad de Córdoba por ruta nacional 9 hasta Jesús María, y luego por camino provincial secundario.

La Estancia incluye la iglesia –claro ejemplo del estilo “barroco colonial”–, la residencia con sus tres patios, las ruinas del noviciado, la ranchería (habitaciones para esclavos), el tajamar, restos de acequias y molinos. En la actualidad, su estado de conservación es notable, ya que casi la totalidad de su estructura ha sido mantenida a lo largo de los años.

La iglesia cuenta con una imponente fachada y su construcción tiene influencias de la arquitectura barroca centroeuropea, tanto en el portal de acceso como en las torres gemelas de los costados. El antiguo cementerio de los religiosos está situado junto a este edificio, y a él puede accederse por un portal barroco cóncavo.

Tras la expulsión de la Compañía en 1767, Santa Catalina fue adquirida en subasta por don Francisco Antonio Díaz, cuya familia es la propietaria de la Estancia hasta el día de hoy. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1941.

Estancia Alta Gracia

La Estancia de Alta Gracia es la más cercana a la ciudad de Córdoba, a 36 kilómetros al sudoeste por ruta provincial 5. No fue construida íntegramente por los jesuitas, ya que ellos la recibieron en donación por parte de Don Alonso Nieto de Herrera. Era su estancia personal, pero al ingresar a la Compañía de Jesús en 1643, se las donó. A partir de la construcción existente, los jesuitas la adaptaron para lograr sus fines productivos; sobre todo en el área textil, la agricultura y la ganadería, en especial el comercio de mulas.

La Estancia de Alta Gracia incluye la iglesia, la residencia del hoy Museo Nacional “Casa del Virrey Liniers”, con sus patios y locales anexos; el obraje, el tajamar, las ruinas del molino y el antiguo horno.

La iglesia se destaca por su interior ornamentado y su delicado frente, y es única en Argentina por su fachada sin torres.

Tras la expulsión de la Compañía de Jesús por orden del rey Carlos III de España, la Estancia pasó por manos de sucesivos propietarios particulares, uno de ellos don Santiago de Liniers, antiguo virrey del Río de La Plata y héroe de las luchas contra los invasores ingleses en 1807.

Luego, la misma Estancia dio origen a la ciudad de Alta Gracia, cuando Don Manuel Solares dividió en lotes las tierras que la rodeaban.

En 1941, fue declarada Monumento Histórico Nacional, y en 1968, El Gobierno Nacional adquirió las construcciones residenciales del casco de la Estancia al Museo Nacional “Virrey Liniers”.

Actualmente, la Estancia ofrece diversas actividades culturales para toda la familia, el templo es la iglesia parroquial de la ciudad y en la Residencia funciona el Museo Nacional “Casa del Virrey Liniers”.

Estancia La Candelaria

La Estancia La Candelaria fue organizada y consolidada a partir de 1683, y se dedicó sobre todo a la ganadería extensiva, fundamentalmente mular, destinada al tráfico de bienes desde y hacia el Alto Perú. Sin embargo, por estar enclavada en plena sierra cordobesa, las condiciones geográficas dificultaban el pleno desarrollo de actividades agrarias a gran escala.

Además, en la época la construcción debió realizarse teniendo en cuenta eventuales ataques aborígenes, y por eso los jesuitas la levantaron con gruesos muros de piedra, apenas dos puertas de acceso y pequeñas aberturas. Por eso, La Candelaria se diferencia del resto de los establecimientos rurales de los jesuitas y es una construcción intermedia entre fortín y residencia con santuario.

La Estancia incluye la Capilla, la residencia y locales anexos, las ruinas de las habitaciones construidas por apilamiento de piedras con techo de paja destinadas a los esclavos, corrales, restos de tajamar, molino y acequias.

Se destaca la fachada de la iglesia, compuesta por una sola nave coronada por una espadaña barroca, la única silueta que sobresale de la horizontalidad del edificio.
Esta Estancia se encuentra en el departamento Cruz del Eje, al noroeste de la Provincia, aproximadamente a 220 kilómetros de la ciudad de Córdoba por ruta nacional N° 38 y a 73 kilómetros de la ciudad de Cruz del Eje.
Luego de la expulsión de los jesuitas en 1767, la Junta de Temporalidades vendió la propiedad en partes y en distintos años. El casco de la estancia, declarado Monumento Histórico Nacional en 1941, fue adquirido por el Gobierno de la Provincia de Córdoba en 1982 y utilizado como espacio para conocer la vida rural.

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