Martes , 26 septiembre 2017

CAMINO DE LOS PUENTES COLGANTES

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Con el nombre de “Camino de los Puentes Colgantes” se conoce a la antigua ruta que une al Valle de Traslasierra con la ciudad de Villa Carlos Paz , en el Valle de Punilla, Provincia de Córdoba. La característica sobresaliente, que le da el nombre, es la existencia de varios puentes colgantes erigidos para salvar el cruce de arroyos de montaña.

Por el camino de las Altas Cumbres, se llega al cruce donde se anuncia Copina.
Hasta ese punto el camino es de asfalto y para llegar a los viejos puentes colgantes se tiene que continuar por la calzada hasta encontrar los restos de una camioneta quemada, que constituye el mojón para seguir el camino de ripio que sale hacia la izquierda.
El tramo recorrido es el viejo camino de las Altas Cumbres que desde principios del siglo pasado logró comunicar los valles de Punilla y Traslasierra, a través del cordón montañoso de las Sierras Grandes.
Es una vía sinuosa que avanza entre altos pastizales, con una gran espalda de roca oscura.
Las alamedas que reciben a los viajeros insinúan la presencia humana en el antiguo asentamiento de Copina. Ese caserío hacia 1913 alojó a los trabajadores que comenzaban a luchar contra los macizos de piedra, a pico, pala, y explosivos para dar lugar a una de las obras de infraestructura vial más importantes del país en esa época.
El lugar es tranquilo y silencioso, de pocas casas de piedra protegidas de los vientos por la montaña.

Cuentan que el Cura Brochero pasaba por el paraje en sus viajes evangelizadores y sus continuos reclamos al gobierno fueron clave para la construcción de la ruta.
Cuando finalmente se habilitó, Copina se convirtió en parador obligado de los viajeros.
Todavía se pueden ver a la salida del pueblo los viejos carteles de Vialidad que marcan las distancias.
Curvas y pendientes internan en medio de la sierra y las vistas al valle de Punilla son increíbles al igual que la cantidad de vertientes que se desprenden de las rocas y forman hoyas cristalinas. Es un trazado impactante, las pircas de protección en cada curva, los drenajes, vados y alcantarillas.

Para vadear los arroyos se construyeron cinco puentes colgantes, que parecen mimetizados con el paisaje, con cuatro pilares de piedra, cables y perfiles de acero y calzada de madera. Hoy después de un siglo aún están en uso, salvo uno.
Es un bello camino entre rocas que enmarcan las vistas del valle y las quebradas donde se encuentra abundante vegetación.

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